Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder; domina en medio de tus enemigos (
Salmo 110:1-2).
Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec (
Salmo 110:4).
Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué piensan del Cristo? ¿De quién es hijo?
Le dijeron: De David.
El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más (
Mateo 22:41-46).
Es muy claro que tanto el Señor como los fariseos a quienes se estaba dirigiendo creían que el
Salmo 110 se refería al Mesías y que el Espíritu Santo había inspirado al Rey David a escribirlo. En lo que diferían era en su entendimiento sobre el origen del Mesías. Los fariseos creían que Él sería un descendiente humano del Rey David, y nada más. El Señor sabía que Él era también Dios en la carne, y citó el
Salmo 110 para recordarles que David también sabía eso.
Algunas traducciones de la Biblia muestran la primera aparición de ‘Señor’ en el
Salmo 110, todo en mayúsculas (Señor) y la segunda solamente el nombre en Mayúscula (Señor). Esto es para mostrar que David estaba escribiendo sobre una conversación que pudo escuchar, por medio del poder del Espíritu Santo, entre el Padre y el Hijo.
Esto lo sabemos así, primero porque Señor es un título que se usa para dirigirse a una persona superior, y solamente dos personas eran superiores al Rey. Una era Dios el Padre, representado por SEÑOR, y la otra, Dios el Hijo representado por Señor. En efecto, Jesús les recordó a los fariseos que David se habría referido a un mero descendiente humano como su hijo, no como su Señor.
También, la “palabra” hebrea traducida SEÑOR es YHVH, que son las cuatro iniciales del nombre impronunciable de Dios, y utilizado solamente de Él, mientras que la palabra traducida Señor es una palabra diferente, es Adonai.
Si los fariseos le hubieran respondido con la verdad al Señor, Él los habría obligado a estar de acuerdo con David, algo que no estaban preparados a hacer. No en ese momento, ni nunca. En su juicio ante el Sanedrín, la declaración del Señor de que era el Mesías y que todos ellos le verían sentado a la derecha del Altísimo y viniendo en las nubes del cielo, es lo que los alteró para condenarlo por blasfemia, que era un crimen capital (
Mateo 26:64).
Pilato no estaba preocupado por las acusaciones de blasfemia. Eso era un asunto interno entre los judíos. Pero el admitir que Jesús se había nombrado a Sí mismo como Rey, era una confesión que se consideraba como una traición bajo la ley romana, y que también era un crimen capital (
Mateo 27:11).