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19/9/13

Why to offend?


"Daniel 3:16 says, 'O Nebuchadnezzar, we do not need to defend ourselves in this matter. If we are thrown into the blazing furnace, the God whom we serve is able to save us. He will rescue us from your power, Your Majesty. But even if he doesn't, Your Majesty can be sure that we will never serve your gods or worship the gold statue you have set up." [...]
continuo...
Link to Bible Study: Who are you going to offend? via http://markbatterson.com/

18/1/10

Por encima de toda duda: Integridad Ética

Por . Traducción por Julio Santoyo.

baloncesto

Un pequeño artículo que leí en las noticias hace veinte años se grabó en mi mente desde entonces. El equipo de baloncesto Bulldogs de la escuela de enseñanza media del Condado de Rockdale de Conyers, Georgia ganó por primera vez su primer campeonato estatal en Marzo de 1987, arrollando a todos sus oponentes. Después de dieciocho años de entrenar al equipo sin un campeonato, el entrenador Cleveland Stroud estaba eufórico.

Pero unas cuantas semanas después del juego de campeonato, el entrenador Stroud estaba realizando una revisión rutinaria de las calificaciones de sus jugadores cuando descubrió que uno de sus jugadores de reserva había reprobado algunos cursos, haciendo que el jugador fuera académicamente inelegible para el equipo de baloncesto.

El estudiante en apuros no era de ninguna manera un factor en la victoria del equipo. Era un estudiante de primer año que se enlistó para los juegos, pero realmente no había jugado en toda la temporada. Sin embargo, durante uno de los encuentros de semifinales, con el equipo con una ventaja de más de 20 puntos el entrenador Stroud quiso dar una oportunidad para participar a todos los jugadores. Él había puesto a ése jugador en el juego por menos de 45 segundos. El hombre inelegible no había anotado ningún punto. Su participación no había afectado de forma alguna el resultado del juego. Pero técnicamente era una violación a los estándares de elegibilidad.

El entrenador Stroud estaba en un apuro angustiante. Si él revelara la infracción, su equipo sería descalificado y despojado de su campeonato. Si se callaba, era muy poco probable que alguien afuera de la escuela descubriera la falta alguna vez.

imagesCAR92SN5 Sin embargo el entrenador sabía que al menos el jugador involucrado estaba consciente de la violación a las reglas. También era posible que otros estudiantes en el equipo supieran y pensaran que su entrenador había ignorado a propósito las guías de elegibilidad. Pero todavía más importante, el entrenador Stroud lo sabía y si él deliberadamente trataba de que los hechos no se hicieran públicos, su victoria más grande como entrenador, estaría manchada para siempre por un feo secreto.

El entrenador Stroud dijo desde el momento en que descubrió la violación que el sabía lo que tenía que hacer. Nunca pensaba siquiera en ninguna alternativa. Sus prioridades se habían definido mucho antes de esto. Él sabía que el campeonato de su equipo no era tan importante como su carácter. “La gente olvida los resultados de los juegos de baloncesto”, dijo él. “Pero ellos nunca olvidan de que estás hecho.”

Él reportó la infracción y perdieron los derechos del único campeonato estatal que habían ganado.

Pero tanto el entrenador como el equipo ganaron un tipo de honor mucho más importante que lo que habían perdido. Mantuvieron su integridad intacta y ganaron una inmensurable cantidad de confianza y respeto. El entrenador fue reconocido con numerosos premios maestro del año, entrenador del año y ciudadano del año, así como una recomendación formal de la Legislatura del Estado de Georgia. Unos cuantos años después, él fue electo al ayuntamiento de Conyers, donde trabaja todavía. Él tenía razón. La gente que hace mucho tiempo hubiera olvidado la victoria de los Bulldogs en el campeonato estatal nunca han olvidado la integridad de su entrenador.

La integridad ética es uno de los atributos indispensables del carácter parecido a Jesús. Tan vital como lo es el estar firmes en la doctrina y fieles en la enseñanza de la verdad de las Escrituras, de ninguna forma es menos crucial para los Cristianos ser rectos de corazón y consistentes en nuestra obediencia a la moral y a los principios éticos de la ley de Dios.

integridad

Por cierto, esa no es una labor sencilla. El estándar moral en que se supone que el pueblo de Dios debe vivir sobrepasa en gran manera hasta los más altos principios de la ética humana normal.

Este era uno de los puntos principales del Sermón del Monte de Jesús: “Porque os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mat. 5:20). Todo el sermón fue una exposición del significado de la moral de la Ley. El corazón del mensaje de Jesús era un discurso extendido en contra de la noción de que los principios morales de la Ley sólo aplican al comportamiento que otros pueden ver.

Jesús enseñó por ejemplo, que el sexto mandamiento no sólo prohíbe los actos de asesinato, sino un corazón asesino también (v. 21–22). El séptimo mandamiento que prohíbe el adulterio, también condena implícitamente hasta los deseos adúlteros (v. 27–28). Y el mandamiento para amar a nuestro prójimo aplica aún a los que son nuestros enemigos (v. 43–44). ¿Qué tan alta es la moral y el estándar ético fijado por la ley de Dios? Inimaginablemente altos. Jesús las iguala a la propia perfección de Dios. “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (v. 48).

Eso fija un estándar inalcanzable por supuesto. Pero, no obstante, nuestra obligación es empeñarse en la integridad incesantemente. La consistencia ética perfecta es un aspecto vital de esa meta consumada – absoluta semejanza a Cristo – hacia la cual todo Cristiano debería estarse esforzando (Fil. 3:12–14). Por lo tanto, ningún creyente debería alguna vez sacrificar conscientemente su integridad ética.

Aquí están tres poderosas razones:

Primero, por el bien de nuestra reputación. Por supuesto, los Cristianos no deberían estar preocupados por cosas como el estatus, clase, casta, o prestigio económico. En ese sentido, necesitamos ser como Cristo, quien no escatimó su reputación y tomó la forma de un siervo (Fil. 2:7).

Sin embargo, hay un verdadero sentido en el cual necesitamos estar preocupados por mantener una buena reputación – y eso es especialmente cierto en la cuestión de la integridad ética. Uno de los requisitos básicos para un obispo es este: “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (1 Tim. 3.7).

Nada arruinará una buena reputación más rápido o más permanentemente que una trasgresión deliberada de la integridad ética. La gente perdonará prácticamente cualquier otro tipo de error, negligencia, o falla – pero el fracaso de la ética acarrea un estigma al cual es casi imposible sobreponerse.

Hace algunos años, un feligrés me dijo algo que ningún pastor quiere alguna vez escuchar. Él había invitado a un conocido de negocios a nuestra iglesia. El hombre respondió, “¿Tú vas a esa iglesia? Yo no iría a esa iglesia. El abogado más corrupto del pueblo va a esa iglesia.”

Yo no tenía – y todavía no tengo idea alguna de que persona estaba hablando. Hay docenas de abogados en nuestra iglesia. Mi esperanza es que este era un caso de identidad equivocada y que la persona a la que se refería no era miembro de nuestra iglesia. Pero el Domingo siguiente recordé el incidente desde el púlpito y dije, “Si el abogado que ése hombre describió está aquí esta mañana, por favor aprenda una lección de Zaqueo: arrepiéntase y haga lo que pueda para restablecer su reputación en la comunidad. Mientras tanto, deje de representarse así mismo como un Cristiano. Usted está destruyendo la reputación de toda la iglesia."

De acuerdo a Proverbios 22:1, "De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro." Usted no tiene un buen nombre a meno que su integridad éticas esté intacta y por encima de cualquier duda.

Segundo, por el bien de nuestro carácter. Más importante aún es la cuestión del carácter personal. Hay una buena razón por la que la exposición de Jesús sobre la ley moral en Mateo 5 se enfocó tanto en la rectitud del corazón en vez del comportamiento externo. Es debido a que el barómetro real de quienes somos se refleja en lo que hacemos cuando nadie nos ve, como pensamos en lo privado de nuestros propios pensamientos y como respondemos a las instigaciones de nuestra propia consciencia. Esas cosas son la verdadera medida de su moral y de su fibra ética.

Tan importante es mantener una buena reputación en la comunidad, como lo es mil veces más el salvaguardar nuestro propio carácter personal. Por eso es que Jesús trató los asuntos de la moralidad y la ética empezando con los pensamientos más profundos de nuestros corazones. “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mat. 15:19).

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Probablemente no es una exageración decir que el único y más importante campo de batalla en la lucha por la integridad es su propia mente. Es ahí donde realmente todo se ganará o se perderá. Y si pierde ahí, ya ha arruinado su carácter. Un carácter corrupto inevitablemente arruina la reputación también, porque un árbol malo no puede dar buen fruto (Mat. 7:18). Eso nos recuerda una tercera razón por la cual es tan vital guardar nuestra moral y la integridad ética: por el bien de nuestro testimonio. Su reputación refleja lo que la gente dice de usted. Su testimonio es lo que su carácter, comportamiento y sus palabras dicen acerca de Dios.

Piense en lo que se transmite cuando un Cristiano no tiene integridad ética. Esa persona está diciendo que el no cree verdaderamente lo que la Escritura dice claramente que es cierto de Dios: Que “Hacer justicia y juicio es a Jehová más agradable que sacrificio" (Prov. 21:3). Que “El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; más la oración de los rectos es su gozo” (15:8). Y que Dios “ama la verdad en lo íntimo” (Sal. 51:6).

En otras palabras, la persona que descuida la integridad ética está diciendo una mentira acerca de Dios con su vida y con su actitud. Si se hace llamar Cristiano y profesa ser un hijo de Dios, de hecho está tomando el nombre de Dios en vano en al nivel más fundamental. Eso pone la cuestión de la integridad ética en perspectiva, ¿o no? Eso es lo que debemos recordar siempre que seamos tentados a adaptar nuestros principios éticos a nuestra conveniencia. No vale la pena el alto costo para nuestra reputación, nuestro carácter o nuestro testimonio.

 

 

http://es.gospeltranslations.org/w/index.php?title=Por_encima_de_toda_duda:_Integridad_%C3%89tica&diff=2776&oldid=prev

5/12/09

¿Y el Discernimiento?

de Estudios Bíblicos de Chuy Olivares
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Así discierne el mundo:
A los engañadores se les llama hábiles.
A los hombres fieles a su esposa y que cuidan a su familia se les llama mandilones.
A la desnudez se le llama arte.
Al robo en la administración pública se le llama bono o compensación.
A la conciencia cauterizada que conduce a la perversidad se le llama madurez y a la desvergüenza, salir del clóset.
A la mujer virgen se le llama anticuada.
Al que se divorcia por cualquier causa y se vuelve a casar se le llama ejercer su derecho a ser feliz.
A la esposa que se dedica a su familia se le llama víctima oprimida.
A la carencia de valores absolutos se le llama criterio abierto.
A un ateo que se burla de Dios se le llama intelectual.
Al aborto se le llama libertad para decidir.
A la grosería se le llama franqueza.
A quien devuelve lo robado se le llama tonto.
Al sexo extramarital con condón se le llama hacerlo con responsabilidad.
Al vestirse con ropa de marca se le llama tener éxito.
Al que tiene éxito económico se le llama hombre de buena familia.
A las mentiras se les llama estrategias de venta.
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Cuán penoso es ver que este modo de juzgar las cosas está hoy también en la iglesia:
Al que quiere vivir en santidad le llaman legalista.
Al que quiere seguir a Jesús fielmente le llaman fanático.
Al que se aparta del mundo le llaman religioso.
Al libertinaje le llaman ser libre de la religiosidad.
Al permiso para pecar le llaman estar bajo la gracia.
Al caerse al suelo y temblar le llaman mover de Dios.
Al llenar estadios le llaman avivamiento.
A la diarrea verbal le llaman palabra profética.
Al deseo de poder le llaman tener una visión grande.
Al robo descarado le llaman pactar con Dios o sembrar en el reino.
A los que denuncian el pecado les llaman fariseos modernos.
A las falsas doctrinas les llaman revelaciones apostólicas.
A los antros disfrazados de iglesia les llaman reunión de jóvenes cristianos.
A lobos rapaces les llaman apóstoles.
A las congregaciones que no instauran el G-12 les llaman grupos sin visión.
A volver el estómago le llaman vómito santo.
A la metafísica le llaman confesión positiva.
Al orgullo le llaman hacer las cosas con excelencia ‘para Dios’.
A las fábulas le llaman atar el espíritu de adulterio, alcoholismo y narcotráfico.
A hacerse rico a costa de los cristianos le llaman concierto ‘para la gloria de Dios’.
A cobrar la entrada a una reunión cristiana le llaman gastos de recuperación.
A cobrar por cantar o predicar le llaman ‘el obrero es digno de su salario’.
A reprender el pecado y las conductas erradas le llaman murmuración.
A la impunidad eclesiástica le llaman ‘no toquéis al ungido de Jehová’.
Al materialismo le llaman prosperidad divina.
Al show milagrero le llaman manifestación del poder de Dios.
A una jauría de lobos rapaces le llaman reunión de apóstoles y profetas.
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Jer 15:19  Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
Mal 3:17  Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Mal 3:18  Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Fecha de publicación: 12|5|09 a las 11:57 am. Archivado en: Artículos.



http://casadeoracionmexico.info/

1/12/09

La Batalla Por La Integridad

by: Charles R. Swindoll • miércoles, 05 de marzo de 2003 (http://www.elsitiocristiano.com/)
Integridad
Le debo decir que he estado preocupado acerca de cómo están las cosas en nuestros países y dentro de la familia de Dios. Mi mayor batalla ha tenido que ver con una palabra, con un concepto. Mi batalla tiene que ver con la integridad.
En nuestras naciones, y en la iglesia, ha habido un abandono, un rompimiento, y una transigencia de integridad. Los encabezados recientes nos han mostrado que la bonanza de los 1990s fue desarrollada sobre una base sin integridad. Pero la transigencia no está limitada a los presidentes de empresas que avariciosamente traicionan a sus empleados o a políticos gastando dinero del gobierno para su propio beneficio. Demasiado a menudo encontramos un relajamiento moral en los bancos de la iglesia, y peor aún, desde el púlpito.
Permítame definir lo que quiero decir por integridad. El diccionario nos dice que la integridad significa “una condición inalterada”.1 Significa ser firme. La palabra hebrea para integridad es tom, que también significa completo o sólido.
Y él los pastoreó según la integridad [tom] de su corazón, Y los guió con la destreza de sus manos. (Salmo 78:72) La integridad es ser completo o sólido. Usted tiene integridad si usted termina un trabajo aun cuando nadie está mirando si lo hace. Usted tiene integridad si usted cumple su palabra aun cuando nadie lo verifica. Usted tiene integridad si usted cumple sus promesas. La integridad significa la ausencia de duplicidad y es lo opuesto de la hipocresía. Si usted es una persona de integridad, usted hará lo que usted dice. Lo que usted manifiesta, usted hará su mejor esfuerzo por serlo. La integridad también incluye responsabilidad económica, formalidad personal, y pureza privada. Una persona con integridad no manipula a otros. Él o ella no es dado a ser arrogante o a alabarse a sí mismo. La integridad incluso acepta con gusto la crítica constructiva y necesaria porque aprueba la responsabilidad. Es firme. Es sólida. Es completa.
La integridad es como una roca. No se rajará cuando tiene que mantenerse por sí sola, y no se desmoronará cuando la presión aumenta. La integridad le evita temer a la luz blanca de ser examinado o resistir las exigencias rigurosas de un escrutinio cercano. Es honestidad por encima de todo.
Las palabras de Louis Adamic parecen ser apropiadas, “Hay una cierta mezcla de valor, integridad, carácter, y principio que no tiene un nombre apropiado en el diccionario pero ha sido llamada diferentes cosas en diferentes tiempos en diferentes países. Nuestro nombre en Estados Unidos para eso es 'agallas'".2
Me gusta eso. Integridad es tener las agallas para decir la verdad, aun si nos puede hacer daño hacerlo. Integridad es tener las agallas para ser honrado, aun cuando hacer trampas puede darnos una mejor calificación. Integridad es tener las agallas de citar fuentes en lugar de plagiar. Pero hay ciertas cosas que la integridad no es. La integridad no es perfección sin pecado. Una persona con integridad no vive una vida absolutamente libre de pecado. Nadie lo hace. Pero una persona con integridad rápidamente reconoce sus fallas y no esconde lo que ha hecho mal. Ahora, al referirnos a esta señal fundamental del carácter, yo pudiera parecer como el "caballero en el caballo blanco" pero ustedes me conocen mejor que eso. Yo fallo al igual que todos. Mientras más pronto usted recuerde eso, mejor nos llevaremos. Pero acerca de la integridad, yo le doy mi palabra. Usted sabrá si yo he fallado o si Visión Para Vivir ha fallado de alguna manera. Yo le diré. Yo no le haré pensar que algo es cierto si es falso. Eso es lo menos que puedo hacer como un ministro del evangelio.
La integridad es esencial en la iglesia, en el negocio, y especialmente en el hogar. Cuando usted actúa con integridad, usted la deja como un legado para que sus hijos la sigan (Proverbios 20:7). Es lo que yo llamo la huella del padre.
Bendito es usted si ha tenido un padre con integridad y una madre con agallas. Cuando usted trabaja con integridad, usted honra al Señor. En cualquier profesión que usted esté, su carácter y su conducta son métodos de ministerio. Hace más de 50 años, Elton Trueblood escribió,
Es difícil pensar de cualquier trabajo en el cual el elemento moral no esté presente. La habilidad del dentista es totalmente irrelevante si él no tiene principios y es irresponsable. En ese caso, hay poco que le prevenga extraer muelas innecesariamente, porque el paciente normalmente no puede hacer nada. Es fácil ver el daño que puede ser hecho por un abogado sin principios. De hecho, tal persona es mucho más peligrosa si tiene habilidad que si no la tiene.3
¿Pone usted alambre en las paredes? ¿Repara usted automóviles? ¿Trabaja usted con números? ¿Vende usted ropa? Quizás usted practica medicina o leyes. Lo importante no es que clase de trabajo hace, sino si usted trabaja con integridad. Quizás usted trabaja detrás del telón, y el único agradecimiento que usted recibe es la satisfacción de hacer un trabajo bien hecho. ¿Hace usted trampa en sus exámenes? ¿Está usted engañando a su pareja? Algunos tienen la audacia de hacer esas cosas y llamarse cristianos. ¡No es extraño que el mundo está confuso!
¿Quiere usted asombrar al mundo? Comience aquí. . . demostrando las agallas para hacer lo correcto cuando nadie está mirando. Toma verdaderas agallas para mantenerse firme con integridad en una cultura debilitada por la hipocresía. Comience hoy.
Charles R. Swindoll Charles R. Swindoll
1 Merriam-Webster's Collegiate Dictionary [Diccionario universitario de Merriam-Webster], 10ª ed. Vea «Integridad».
2 Louis Adamic, A Study in Courage [Un estudio sobre el valor], 1944, como es citado por John Barlett en Familiar Quotations [Citas conocidas], 13ª ed. (Boston, Mass.: Little, Brown & Co., n.d.), p. 981.
3 Elton Trueblood, como es citado por Charles R. Swindoll en Leadership: Influence that Inspires [Liderazgo: Una influencia que inspira] (Waco, Tex.: Word Books, 1985), p. 35.
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